Durante la última semana me he estado mudando de un apartamento a otro. Han sido muuuchas cosas. Entre todo el estrés que ha traído mudarme, hoy hago una pausa para formular tres aspectos positivos de la reciente trancisión.He sentido un extraño sentimiento de que solo pertenecesco a mí mismo y no a un lugar u objetos cotidianos. Todo el orden rutinario está tan regado que ni remedio. “no soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir...” El sentimiento es de libertad (mientras sea transitorio y no estacionario).
Tengo una nueva oportunidad para replantear como quiero definir mi espacio. En lo inmediato separo cosas que será importante encontrar en un futuro cercano con facilidad de las que no será tan necesario buscar regularmente. En lo no inmediato, tengo una nueva oportunidad para decidir donde acomodar.
Encuentro objetos perdidos.
Entre una cosa y otra el otro día pensé: “que rico soy” y tanto que me quejo de estar pelao a veces. Tengo ropa, libros, efectos electrónicos, sabanas, discos, etc.
¿Que no vienen bien los cambios? ¿Por qué le tengo tanto miedo a veces a enfretarlos?

