
Hoy mi sobrino Iván Enrique dio seis pasos y medio sin agarrarse de nada. ¡Fue tan freakin emocionante! Toda una celebración para la familia que estaba mirando. Tiene once meses y en los pasados días lo más que habíamos podido contarle eran apenas tres pasos. Luego, si no encontraba ningúna cosa firme de la que apoyarse optaba por tirarse al piso y seguir gateando.
Lo curioso del record de los seis fue que esta vez el susodicho tenía en la mano un objeto que parecía creer le daba apoyo. Cuando lo soltaba no duraba tanto, cuando lo tenía, caminaba más. Al menos eso interpretamos toda la familia que como buenos comentaristas analizamos el maratón.
Hace unos minutos estuve pensando en los pasos de mi sobrino y su necesidad de agarrarse de algo que lo hiciera sentir seguro de no caer. No siempre pongo mi confianza en cosas que realmente me pueden dar sostén y seguridad al caminar. Ojalá y pueda dejar que el adulto que celebra mis pasos me enseñé a caminar sin objetos pesados que engañan.
¡A Caminar!
Durante la última semana me he estado mudando de un apartamento a otro. Han sido muuuchas cosas. Entre todo el estrés que ha traído mudarme, hoy hago una pausa para formular tres aspectos positivos de la reciente trancisión.He sentido un extraño sentimiento de que solo pertenecesco a mí mismo y no a un lugar u objetos cotidianos. Todo el orden rutinario está tan regado que ni remedio. “no soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir...” El sentimiento es de libertad (mientras sea transitorio y no estacionario).
Tengo una nueva oportunidad para replantear como quiero definir mi espacio. En lo inmediato separo cosas que será importante encontrar en un futuro cercano con facilidad de las que no será tan necesario buscar regularmente. En lo no inmediato, tengo una nueva oportunidad para decidir donde acomodar.
Encuentro objetos perdidos.
Entre una cosa y otra el otro día pensé: “que rico soy” y tanto que me quejo de estar pelao a veces. Tengo ropa, libros, efectos electrónicos, sabanas, discos, etc.
¿Que no vienen bien los cambios? ¿Por qué le tengo tanto miedo a veces a enfretarlos?
¿QUE CREAMOS EN TODO NO SERÁ LO MISMO QUE CREER EN NADA? EL CLASICO ERROR DE EL RECHAZO POSMODERNISTA A LAS METAS NARRATIVAS QUE EXCLUYE A DIOS DE TODA ECUACIÓN. AQUÍ UN POEMA DE STEVE TURNER, PERIODISTA INGLÉS. UNA SATIRA A LA MENTE MODERNA. MEJOR NO SE PUEDE ILUSTRAR.